
El alquiler de cada urna cuesta 2.600 dólares y para cada comicio se requieren entre 25 a 30.000 urnas, es decir, unos 65 millones de dólares, según confirmó el senador liberal Fernando Silva Facetti.
“La urna electrónica que podríamos usar es la que imprime el voto”, comentó Facetti, recordó que el artículo 118 de la Constitución Nacional establece que el escrutinio es público, es decir, el momento del conteo debe poder verse.
De esta manera se registraría una doble seguridad, pues las papeletas deberán coincidir con los dispositivos electrónicos.
Otro planteamiento que también surgió pero que no parece tener posibilidades de prosperar es el voto biométrico, que pretende evitar el uso incorrecto de las cédulas ajenas . Si bien dicha tecnología pose muchas garantías, el inconveniente pasa por los costos y las complicaciones para los miembros de mesa.