
La víctima fue identificada como Blas Rodrigo Ruiz Duarte, paraguayo, de 28 años, quien se desempeña como gerente de una casa de venta de neumáticos, denominada TOP PENEUS, ubicada en Panchito López e/ Nanawa del barrio San Antonio.
Según el relato de los investigadores, alrededor de las 07:30, el gerente estacionó su camioneta Toyota Hilux, de color negro, matrícula BDJ 281, frente al establecimiento comercial que estaba a su cargo. Mientras juntaba sus cosas y algunos documentos para descender del rodado aparecieron en el sitio los dos pistoleros a bordo de una motocicleta.
Uno de los sicarios descendió del biciclo con una pistola calibre 9 mm. en mano y abrió fuego contra la víctima, casi a quemarropa, luego los criminales escaparon raudamente del sitio, presumiblemente hacia la línea fronteriza.
El tempranero atentado fue filmado íntegramente por las distintas cámaras de seguridad que están instaladas en las inmediaciones. Las mismas también grabaron la huida de los criminales. Estas imágenes podrían servir a los investigadores de la Policía Nacional para identificar a los atacantes.
Una vez terminado el tiroteo, transeúntes y los mismos empleados de la distribuidora de neumáticos que ya estaban trabajando a esa hora salieron a la calle y auxiliaron a la víctima, quien fue derivado al centro asistencial privado, donde fue sometido a intervenciones quirúrgicas. Aparentemente, el estado del hombre no reviste gravedad y podría estar fuera de peligro, según informaron horas después algunos de sus allegados.
Minutos después llegaron al sitio efectivos de la comisaría jurisdiccional, efectivos del Departamento de Investigaciones y agentes de Criminalística, quienes levantaron las vainillas servidas calibre 9 mm., las que evidenciaron el brutal ataque, según informaron.
Hermano muerto
Un hermano de Blas, identificado como Héctor Ruiz Duarte, ingeniero agrónomo de profesión, fue asesinado en la mañana del pasado 10 de julio, cuando estaba al mando de su camioneta estacionada en la intersección de las calles Tte. Herrero y Alberdi, esperando la señal del semáforo para avanzar.
En aquella ocasión un solitario pistolero se acercó al vehículo del ingeniero, que estaba con las ventanillas cerradas, y desde muy corta distancia lo último de varios disparos y se alejó sin prisa del sitio.
Pese a la gravedad de estos hechos, los policías y agentes de la Fiscalía nunca investigaron el caso para descubrir cuál fue el trasfondo del alevoso crimen. Es más, ahora los matones a sueldo atacaron al hermano del ingeniero agrónomo y como ocurrió con el primer atentado, las autoridades no manejan ninguna hipótesis acerca del móvil de hecho.
Abc