
La incidencia en Paraguay es de un caso por cada 5.000 recién nacidos.
Desde julio de este año, se brinda atención mediante una Unidad Multidisciplinaria, en el Hospital Pediátrico “Niños de Acosta Ñu”.
A través del Decreto N° 864/2013, cada tercer domingo de diciembre, se recuerda en nuestro país el Día de la Lucha contra la Fibrosis Quística, oportunidad utilizada para difundir toda la información disponible sobre esta enfermedad e impulsar la detección precoz, por medio de la pesquisa neonatal, que es realizada a través del Programa de Prevención de la Fibrosis Quística y del Retardo Mental, dependiente del Ministerio de Salud.
La Fibrosis Quística es una enfermedad genética no contagiosa que afecta a todos aquellos órganos que producen secreciones (pulmones, páncreas, hígado e intestino). Éstas son muy espesas y dificultan funciones importantes, como la respiración, digestión y reproducción. La Fibrosis Quística se tiene desde el momento de la concepción, es decir, que se hereda una mutación de cada uno de los padres. Actualmente, se conocen más de 2.000 mutaciones.
La incidencia en Paraguay es de un caso por cada 5.000 recién nacidos y, desde el mes de julio de este año, se brinda atención mediante una Unidad Multidisciplinaria en el Hospital Pediátrico “Niños de Acosta Ñu”.
Los síntomas en los recién nacidos pueden ser: retraso de la expulsión del meconio (primeras heces), obstrucción intestinal y lenta recuperación del peso de nacimiento en los primeros días.
En cuanto a los síntomas que se presentan en los niños, se mencionan: curva del peso por debajo de lo normal (el niño come y no engorda porque digiere de manera inadecuada), dolores abdominales, heces fétidas y aceitosas, tos seca, repetitiva y agotadora, aparición de las primeras infecciones pulmonares y de sudor muy salado.
El diagnóstico se realiza mediante la observación de los síntomas y la alteración del resultado en el test del piecito. Su comprobación es realizada por medio de dicha prueba o test del sudor.
La detección precoz permite a las personas afectadas y sus familias llevar una mejor calidad de vida, no solo por la integración a su comunidad (familia, escuela, trabajo e inclusión social), sino por el tratamiento brindado a través del Programa de Prevención de la Fibrosis Quística y del Retardo Mental.