
La droga estaba escondida en un fondo instalado sobre la parte trasera de un BMW. El vehículo fue detenido para un escaneo de rutina.
Sin embargo no fue el escaner que los “entregó”, sino un can antidrogas que reaccionó positivamente al ser intrudicido en el automovil.
Después de esto, se realizó una exploración exhaustiva y para llegar a la droga, la policía argentina tuvo que pedir ayuda a los bomberos voluntarios, quienes cortaron el automóvil hasta el punto donde la droga estaba oculta.
En total había 50 paquetes de clorhidrato de cocaína, considerados de alta pureza. Los dos paraguayos – cuyas identidades no fueron reveladas - fueron puestos a disposición de la Corte Federal argentina