
Cuentan las vendedoras del lugar que sus compradores tienen visiones diferentes de lo que es la mala onda. Mientras algunos llevan la bebida para alejar a las personas negativas, otros tienen esperanza en mejorar su salud. Muchos también friccionan el preparado por el cuerpo, ya que las vendedoras lo recomiendan para los dolores. “Es para el dolor muscular”.
Finalmente, otro grupo tiene miedo del mes de agosto y sus 31 días. Generalmente el dinero no alcanza, por lo que toman carrulim para espantar las “necesidades” de alguna forma, aunque eso corresponde más a la creencia sobre el “jopara” (por “Kara’i Octubre”).
Sea como sea, hoy muchos paraguayos tomarán los recomendados siete traguitos de carrulim en ayunas.
Las vendedoras más expertas ofrecen diferentes tipos de carrulim: el original compuesto solo de caña, ruda y limón, y otras lo endulzan o suavizan con miel, anís estrellado o guavirami.
Algunos, preparan la bebida con siete hierbas: verbena, ruda, pyno’i, ka’apiky, catuaba, guavirami y romero. Los precios del carrulim varían entre G. 3.000 a 10.000, dependiendo de los ingredientes y el tamaño del frasco.