
En el primer tiempo Cerro Porteño hizo mucho mejor las cosas. Fue el único equipo que quiso jugar, que atacó, que buscó llegar al arco rival y la llegada del gol era solo cuestión de tiempo.
A los 16’ el equipo de Barrio Obrero ya se puso en ventaja a través del gol anotado por Óscar Ruiz.
El 1-0 no reflejaba lo que estaba pasando en el campo de juego, ya que el Ciclón era mucho, pero mucho más que Sol. A estas alturas la diferencia debía haber sido de por lo menos tres goles.
Antes de la primera media hora de juego se fueron de la cancha Fredy Vera y Óscar Ruiz, ambos por lesión; este hecho repercutió en el nivel de los azulgranas, que bajaron considerablemente el ritmo. Aún así se fueron al descanso con la ventaja, mínima, pero ventaja al fin.
¿Y Sol de América?, simplemente no existió. Parecía un equipo de inferiores, no hilaron una sola jugada bien elaborada y no produjeron una sola llegada clara en más de 45 minutos.
En la complementaria el Danzarín intentó “algo diferente”, los primeros cinco minutos cambió de actitud y buscó afanosamente el empate, estuvo cerca en un par de ocasiones, pero el “chip” de equipo ofensivo le duró muy poco; después el Ciclón recuperó el dominio y terminó ganando con toda justicia. Pudo ser goleada, pero los azulgranas se cansaron de errar.