
Luego de una larga espera de aproximadamente siete meses el joven Franz Wiebe saludó al país, un país que estaba expectante a que el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) le ponga fin a los largos días de cautiverio, ya que el mismo había sido un objetivo errado para sus intenciones.
Ya cerca de la media mañana y en compañía de don Abraham Wiebe, Franz salió a saludar desde lejos a los medios de comunicación, quienes capturaron el momento tan esperado, que trae consigo la calma nuevamente a la comunidad menonita de Río Verde. Esto, según las propias afirmaciones de los lugareños que llegaban hasta la vivienda para saludar a Franz y comentaban que con gran optimismo y tranquilidad retomarán sus trabajos en el campo.
El saludo del joven y la sonrisa de su padre lleno de felicidad acapararon los lentes de celulares, cámaras fotográficas y filmadoras.
Se lo vio con un aspecto totalmente distinto al que tenía, tanto en la filmación de la prueba de vida enviada por el grupo armado, como en la primera fotografía familiar que se sacaron tras la liberación en la noche del sábado.
Con el recorte rebajado, con el rostro rasurado y con un quepis, Franz salió al costado de la casa y a lado de su padre, levantando la mano derecha, dio el primer saludo en público tras el plagio.
Por las circunstancias del caso, el padre y uno de los líderes de la iglesia de la Colonia Río Verde fueron los únicos que hablaron con los medios; mientras, Franz se encontraba en una entrevista con una sicóloga del Ministerio Público.
CENTRO. Los principales medios masivos de comunicación del país se trasladaron hasta la colonia donde vive la familia de Franz, ubicada a pocos kilómetros del centro urbano de la ciudad de Santa Rosa del Aguaray, en San Pedro.
El culto de la iglesia terminó aproximadamente a las 09.20, y luego los Wiebe se trasladaron hasta su vivienda donde llegaron agentes del Departamento Antisecuestro de Personas (DASP) de la Policía, y del Ministerio Público como profesionales del Laboratorio Forense y Atención a Víctimas.
FAMILIAR. El padre del liberado, con una sonrisa de oreja a oreja, salió a hablar con los periodistas en compañía de uno de los administradores de la Colonia Río Verde, Francisco Friesen. Y entre risas comentó que la primera comida que eligió su hijo fue el guiso de la madre.
Don Abraham comentó que vio a su hijo con un poco menos de peso; sin embargo, indicó que espiritualmente se encuentra muy bien y eso beneficia a todos. El secuestro había afectado bastante a la salud del padre, a quien en muchos momentos se lo vio muy deteriorado, no obstante, ayer indicó que estaba prácticamente curado.