
El Dr. Nicolás Aguayo, director del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa), informó que desde el 2016 se cambió la fórmula del insecticida con el que se hace las fumigaciones contra los mosquitos en todo el país. Además, desde un laboratorio de biología molecular se controla la efectividad de estos insecticidas.
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Sin embargo, Aguayo afirmó que nada se compara con la eliminación de los criaderos. Básicamente, la propagación del aedes aegypti, el mosquito que transmite el dengue, chikunguña y zika, solo puede ser controlado en su totalidad con una responsabilidad de cada uno de los pobladores del país, que deben limpiar sus casas y patios.
Esto se torna repitente conforme pasan los años. El dengue, una de las enfermedades que más golpea al país en estas épocas, causa muchas dolencias, complicaciones y hasta la muerte. Es una enfermedad endémica, es decir, nunca puede ser eliminada por completo.
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Otra de las cuestiones puntuales es que los mosquitos generan una resistencia más fuerte a los cambios de clima y también a los insecticidas. “El mosquito, como es un ser vivo, va cambiando su sistema frente a las condiciones externas. Durante 20 años se usó un insecticida. Los mosquitos desarrollaron una resistencia”, dijo Aguayo como motivo para la innovación en el cambio de los químicos para combatirlos.
Finalmente, dijo que existen varios tipos de mosquitos y que su propagación depende de las condiciones climáticas. Aún así, la manera más efectiva de combatirlos es con la eliminación de los criaderos.