
Un artículo publicado en la prestigiosa revista científica Nature aborda la cuestión que atañe al desarrollo de vacunas contra el virus del COVID-19 alrededor del mundo.
En dicha nota, se pone de manifiesto el arduo trabajo que vienen realizando equipos de investigación en diversos países para desarrollar una dosis que pueda ser utilizada para combatir al SARS-CoV-2.
Al menos seis grupos ya han comenzado a inyectar fórmulas experimentales a algunos voluntarios en ensayos de seguridad, mientras que, por otra parte, otros han comenzado a hacer pruebas en animales.
Dentro el material se incluye una “guía gráfica” que explica el diseño de cada vacuna, atendiendo la naturaleza de las mismas.
“Todas las vacunas tienen como objetivo exponer al cuerpo a un antígeno que no causará enfermedades, pero provocará una respuesta inmune que puede bloquear o matar el virus si una persona se infecta”, explica Nature.
Según la publicación, en la actualidad se están probando al menos ocho tipos de vacunas contra el coronavirus, las cuales se basan en diferentes virus o partes virales. A la par, al menos siete equipos están desarrollando vacunas utilizando el virus mismo, en forma debilitada o inactivada.
Muchas vacunas existentes se fabrican con este método, como las que sirven contra el sarampión y la poliomielitis, aunque las mismas requieren pruebas de seguridad exhaustivas.
Uno de los que presente mayores avances en esta “carrera” científica es Sinovac Biotech de Beijing que ha comenzado a probar una versión inactivada de SARS-CoV-2 en humanos.
En lo que respecta a vacunas con vectores virales, son alrededor de 25 grupos los que afirman estar trabajando en esta variedad. De acuerdo a Nature, “un virus como el sarampión o el adenovirus está genéticamente modificado para que pueda producir proteínas de coronavirus en el cuerpo. Estos virus están debilitados para que no puedan causar enfermedades”.
Se estima que al menos 20 equipos de investigadores pretenden utilizar instrucciones genéticas (en forma de ADN o ARN) para una proteína de coronavirus que provoca una respuesta inmune. En este caso, el ácido nucleico se inserta en las células humanas, que luego producen copias de la proteína del virus.Muchos investigadores tienen la idea de inyectar proteínas de coronavirus directamente en el cuerpo. También se pueden usar fragmentos de proteínas o capas proteicas que imitan la capa externa del coronavirus como parte de este proceso de investigación.
De acuerdo a la revista científica, más del 70% de los grupos que lideran los esfuerzos de investigación de vacunas son de empresas industriales o privadas. Los ensayos clínicos comienzan con pequeños estudios de seguridad en animales y personas, seguidos de ensayos mucho más grandes para determinar si una vacuna genera una respuesta inmune.
Los investigadores están acelerando estos pasos y esperan tener una vacuna lista en 18 meses.