
El equipo de Villalba propuso un juego bastante vertical, recuperando pelotas y saliendo con velocidad para aprovechar los espacios del rival, que cada vez que pasaba al ataque lo hacía con muchos hombres. Las pelotas paradas también fueron opciones para generar peligro, de esa manera abrió el marcador con una exquisita ejecución de tiro libre de Tacuara, quien amplió la diferencias en el complemento, luego de una loable corrida del juvenil Franco.
sin claridad. El equipo de Azconzábal inició bien. Tuvo posesión, buscó los espacios e intentó con remates desde fuera del área. Pero la falta de claridad del medio para arriba y de un referente en el ataque son los déficits del DT, a quien se le complicó el panorama con el segundo gol, ya que el equipo fue consumido totalmente por la ansiedad.
El Albinegro siguió con la misma propuesta, cediendo el protagonismo al rival, al que se le hizo difícil llegar al pórtico local. Mostró mucha solidez en la contención, donde el gran despliegue y la jerarquía de Arévalo Ríos fueron claves. El tercer tanto fue mérito del mismo, quien habilitó de manera inmejorable a Bareiro para sentenciar el cotejo y agravar la crisis en el Aurinegro.