
Francisco participó en el acto ecuménico organizado por la Federación Luterana Mundial en el palacio de los deportes de Malmoe y allí, entre cantos y lecturas, se oyeron los testimonios de cuatro personas sobre el cambio climático, la situación en Colombia y los refugiados que provocan las guerras en África, también participó el obispo de Alepo, Antoine Audo.
El Papa en su discurso se refirió a Alepo, "una ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales" y donde "las noticias nos refieren cotidianamente el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, que dura ya más de cinco años".
Recordó entonces cómo "en medio de tanta devastación es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad".