
El valor de la licitación es de G. 150 millones y fue adjudicada a la empresa Winner SRL, cuyos representantes -ante la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas- son Luis Fernando Brítez Chamorro y Oscar Daniel Brítez Chamorro.
De acuerdo con las declaraciones de Juan Ernesto Villamayor, quien en el momento de la adjudicación se desempeñaba como ministro del Interior, la cartera de seguridad pretende usar este dron en manifestaciones, desalojos de inmuebles, allanamientos y también ante la presencia de las hinchadas organizadas en eventos deportivos.
La adquisición de este equipo generó indignación en diferentes organizaciones sociales. Una de ellas, fue el grupo Ciudadanos Autoconvocados Comisión Escrache (CACE), que considera que comprar estos elementos roza la ilegalidad. Los manifestantes resaltan que la libertad de expresión y la disidencia, así como la de protesta son derechos garantizados por la Constitución Nacional.
No es posible constatar que efectivamente sea así, ya que ni en el pliego de bases y condiciones o en las ofertas se especifican las características del dron que será adquirido. Se conocen casos como los de los octocópteros que sí tienen la capacidad de levantar armas de fuego y también de resistir el retroceso mecánico que se produce luego de realizar un disparo. Villamayor afirmó en su momento que las piezas que se pretendían adquirir no podían estar conectadas entre sí, ya que el lanzador posee un peso mucho mayor al que puede soportar la unidad aérea no tripulada.
El lanzador posee marcadores, de manera que una vez disparado el proyectil, la persona acertada queda identificada incluso después de disuelta la manifestación.
Este no es el primer dron que adquiere el Ministerio del Interior, según lo manifestado por el ahora jefe de Gabinete, pero sí es el primero que se compra mediante una licitación.
DRONES ANTIDISTURBIOS EN EL MUNDO
La policía de Dakota del Norte, Estados Unidos, fue una de las primeras en aprobar el uso de drones armados con equipo no letal. Esto se dio en 2015, tras un polémico proyecto de ley estatal que buscaba prohibir el uso de vehículos aéreos no tripulados armados y terminó en algo totalmente opuesto.
Los drones que posee la policía de este estado tienen la capacidad de disparar balines de goma, granadas de gas lacrimógeno o gas pimienta, cañones de sonido e incluso descargas eléctricas, conectando una picana eléctrica en vez de un arma de fuego.
El debate del uso de picanas eléctricas en Estados Unidos es mucho más amplio de lo que parece. Dakota del Norte es uno de los pocos estados que prohíbe el uso de carga letal en los ‘tasers’, pero aún así los números de víctimas fatales son muy altos y quedan más de 40 estados en los que aún es legal utilizar las cargas más elevadas que permiten estas pistolas. Sólo en 2017, se registraron 1.005 muertes debido a estas armas.
En Argentina, desde el 2013 está operativo el “Metrocóptero”. Se trata de un dron de seis hélices, pero solo se utiliza para rescates de emergencia. En 2018, se adquirieron drones capaces de lanzar gas lacrimógeno a los manifestantes. Estos equipos fueron utilizados contra los trabajadores que protestaban por la ola de despidos de la avícola Cresta Roja el 21 de mayo de 2019.
El gas lacrimógeno que es utilizado comúnmente en la represión de las manifestaciones se llama gas CS. Se estima que cada bomba tiene entre 80 y 120 gramos de este compuesto con una concentración de 0,1% y 10%. Expertos señalan que la exposición prolongada a este químico puede llegar a ser letal.
La explosión de una bomba lacrimógena trifásica se cobró la vida de 21 jóvenes en un club social de Caracas, Venezuela en 2018. Las causas de muerte fueron asfixia y politraumatismos provocados por el estallido.
Según expertos que analizaron las bombas de gas lacrimógeno usadas en Honduras, una concentración de 140 miligramos de CS por metro cúbico por 10 minutos o 11 miligramos por metro cúbico por una hora, o tan poco como 1.5 miligramos por metro cúbico durante cuatro u ocho horas puede ser letal.
En 2014, la compañía sudafricana Desert Wolf anunció la disponibilidad del dron militar Skunk, el primero específicamente diseñado para dispersar manifestaciones “sin poner en peligro la vida del personal de seguridad”. Este dispositivo está diseñado para disparar balas de pintura, goma e incluso gas pimienta, con una cadencia de tiro de 20 balas de pintura y 80 de gas pimienta por segundo.
En condiciones normales, el gas pimienta provoca irritación en los ojos, dificulta de respiración, comezón en la nariz y tos. Sin embargo, para las personas que sufren de asma o algún tipo de alergia, esto puede provocar la muerte. Por otro lado, Revista de Oftalmología Investigativa y Ciencias Visuales revela que la exposición prologada o reiterada a este compuesto puede provocar cambios en la sensibilidad de la córnea a largo plazo.
En Estados Unidos, el diario Los Angeles Times publicó que al menos 61 personas murieron en los años noventa debido a este gas.