
La desaparición de la pequeña había sido denunciada el sábado último por sus familiares en Hernandarias. Al día siguiente, se produjo la horripilante revelación de que, tras su detención por personal policial, el citado Martínez Núñez confesó que había matado a la niña.
Como ese mismo día comenzó a circular en redes sociales, primero una imagen y luego un corto video, supuestamente de internos de la cárcel en la capital del Alto Paraná, avisando que irían a decapitar a Martínez Núñez apenas pusiera un pie en esa cárcel, esto hizo que la jueza Giménez decidiera enviar al imputado a San Pedro.
Incluso, la titular del Ministerio de Justicia, Cecilia Pérez Rivas, reconoció que la vida de este hombre estaría en peligro si era recluido preventivamente en la penitenciaría de Ciudad del Este.
Las supuestas amenazas de los internos del penal esteño eran de alguna manera el reflejo, prácticamente, del sentimiento de impotencia, frustración, indignación y repudio de toda la sociedad ante la alevosía del crimen de la niña: primeramente fue ahorcada con un cable USB de teléfono celular y luego su cuerpo incinerado.
Y fue elegida como víctima en supuesta venganza porque una tía de la pequeña había puesto fin a una relación sentimental con el citado Martínez Núñez.
Ayer, ganó estado público un video en el cual este Martínez Núñez se declara inocente del crimen que hace dos días él mismo confesaba. También, el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura divulgó un comunicado explicando que una delegada de la institución fue a verificar la “situación” del detenido.
La mujer identificada como Limpia Concepción Núñez, madre del presunto asesino de Naidelín, resultó imputada por la fiscalía por violación a la Ley de Armas y frustración de la ejecución penal.
El agente fiscal que representa al Ministerio Público espera lograr una condena de 40 años de penitenciaría para Héctor Eduardo Martínez Núñez.