
MANIFIESTO DEL EQUIPO COORDINADOR DE PASTORAL DE LA COMUNICACIÓN DIOCESANA, REGIONAL AMAMBAY
Ante el hecho vergonzoso, de dominio público, acaecido en la ciudad de Concepción, que tuvo como principal protagonista al Senador Paraguayo Cubas que, en evidente pretensión de constituirse en juez de vivos y muertos, aludió con palabras poco adecuadas a la alta investidura la que fue elevado; escudados en la Palabra de Dios, nuestro sostén y nuestro escudo, y haciéndonos eco de la justa indignación de toda una ciudanía denigrada y abofeteada en su genuino Pastor, Excia. Rvdma., Mons. Miguel Ángel Cabello Almada, se dirige a la opinión pública nacional e internacional para MANIFESTAR cuanto sigue.
En primer lugar, queremos manifestar nuestro total repudio y enérgico rechazo a tan repudiable hecho y lo hacemos con la sinceridad de sentirnos fanáticos de nuestra raigambre paraguaya y como miembros activos de la misión evangelizadora de la Iglesia Católica
Como paraguayos de bien, ya no podemos tolerar la actitud y las acciones poco nobles de quienes, como reflejo de una muy baja catadura moral, nos presentan ante el mundo como uno de los países más corrupto del continente.
Así mismo, como tales, tampoco podemos aceptar a quienes con discursos poco dignos de su alta investidura, han traducido la “inmunidad” que les otorga nuestra Carta Magna, en una descarada “impunidad “y usurpando el título de “representantes” del pueblo , siembran odio y división entre hermanos paraguayos.
Como miembros activos de la Iglesia Católica, nunca hemos de admitir que una desfachatez impune, insulte de esta manera a todo un pueblo que aún cree en Dios y sus Pastores. Nunca aceptaremos que este noble pueblo, sea abofeteado con insultos denigrantes y gratuitos de parte de algunos pretendidos “patriotas”, que se atreven a embarrar la figura de sus más altos dirigentes y conductores como son los Obispos y Sacerdotes. Acordes en la aceptación plena de la libertad de culto, invocamos, sí, el respeto debido a todos por igual, escudados en la gran verdad de aquella afirmación de que “si quieres respeto, respeta”.
Para dar punto final, queremos recordarles que no se queje quien cava su propia tumba y les recomendamos la atenta lectura de Hc., 9, 1-5: Pablo, derribado de su soberbia, al preguntar a quien se atrevía con él, escuchó una voz que le decía: “Soy Jesús de Nazaret a quien tú persigues y que es muy doloroso patear una aguja.
Que San Roque de Santa Cruz y nuestra bienaventurada Chiquitunga intercedan por nosotros para que el Señor nos bendiga deparándonos un país donde se pueda vivir como hermanos.
Cabe señalar que el documento lleva las firmas de:
Víctor Ayala, Coordinador
Prof. Optaciana Paredes, Secretaria
Padre Lucio Ortiz Pereira, Asesor.