
Los antidrogas en conjunto con el fiscal Marco Amarilla, desmantelaron dos campamentos que servían como centros de cultivo, procesamiento y acopio de grandes volúmenes de marihuana, que luego eran destinadas al mercado brasileño.
Mediante patrullas realizadas, los intervinientes destruyeron un total de seis hectáreas de plantaciones de marihuana. Las mismas tenían un potencial de producción final de 18 toneladas de la droga. Con ello, el lucro cesante ocasionado a los financistas de las estructuras criminales rondaría los 540.000 dólares.