
La víctima fue una nena de dos años y siete meses que quedó a los cuidados de una vecina, mientras su mamá fue a llevarle a su otro hijo al médico. Al volver ya no encontró a la niña y con la dueña de casa la buscaron por el patio, hasta que su propia mamá la encontró dentro de un fogón, toda golpeada y sin vida.
De inmediato la llevó al centro de salud local donde los médicos de guardia intentaron reanimarla sin éxito. La posterior revisión forense constató que la niña había sido brutalmente ultrajada sexualmente y muerta no se sabe por quién.