
Cuando el conocido como “Chente” andaba de gira, se le diagnosticó cáncer de hígado, lo que le obligó a parar el tour. Los médicos le dieron la opción de recibir el órgano de un donante, pero Fernández decidió no someterse a cirugía.
“Me querían poner un hígado de otro cabrón y les dije: “Yo no me voy a dormir con mi mujer con el hígado de otro güey. No sé si era homosexual o drogadicto”, confesó el cantante mexicano.
“No me querían dejar salir, me dijeron: «Es que ya encontramos su hígado compatible, ya viene el oncólogo”. Me vestí y me iba a salir cuando me dicen: “Por favor Don Vicente, váyase en la silla de ruedas, porque si le pasa algo nos cierran el hospital”. Me subí a la silla y llegando la camioneta me fui”, comentó.
Tras lo acontecido, Alejandro Fernández defendió a su padre, “quiero aclarar al público que toda la familia Fernández, en la carrera de mi padre y en lo que Alejandro y yo logramos hacer, no hacemos distinción de ningún tipo, respetamos sus preferencias sexuales, no hacemos diferencia alguna”.