
El percance sucedió sobre J. Eulogio Estigarribia y Mariano Molas, donde una Toyota Hilux Surf terminó ingresando al cementerio de la Recoleta en lugar de girar.
El conductor Cecilio Fernández (52), de profesión docente, circulaba a gran velocidad y según los intervinientes se encontraba bajo evidentes efectos del alcohol, ya que ni siquiera fue capaz de soplar el equipo para hacer la prueba.
“Resultó con algunas laceraciones y golpes, explotó el airbag y parte de la muralla cayó sobre el parabrisas del vehículo”, comentó el oficial Martín Marecos, de la Comisaría 6ª.
Fernández fue trasladado a la sede de Investigación de Hechos Punibles, donde se dejó constancia en acta de que no fue posible practicar la prueba de alcotest y quedó a disposición del Ministerio Público.