2017-04-13 00:00:00
En el calendario cristiano el Jueves de la Pasión recuerda el penúltimo día del penoso proceso en el que Jesucristo acabó siendo sacrificado. Si imagináramos qué cosas similares a las vividas por Él en esa época encontraría Jesús en el Paraguay actual, si tuviera que morir por nosotros, tendremos que admitir que la situación sería bastante parecida a la que le tocó enfrentar en Judea, en muchos aspectos. Tendría el disgusto de escuchar aquí repetir todo el tiempo el eslogan de los reeleccionistas “que la gente decida”, la misma frase que pronunció Poncio Pilatos cuando finalizó el proceso sumario al que lo sometió. La injusta crucifixión de Jesucristo también fue resultado de la decisión “de la gente”. Observando el actual régimen gubernamental probablemente Jesucristo hallaría que su amor por los pobres fue convertido, por personas que se dicen cristianas, en amor por el lujo, el placer y el poder que provee el dinero, sea como fuese que lo obtengan. Gran parte de la sociedad paraguaya está padeciendo necesidades elementales. Los políticos que se enriquecieron con el ejercicio del poder, por el contrario, cada vez están más satisfechos, con sus necesidades materiales completamente superadas y asegurando su futuro por muchos años.