2020-02-24 00:00:00
Montado a su máquina de coser, Arnaldo Acuña Velázquez dedica varias horas del día a cortar, hacer costuras y remachar prendas de vestir al gusto y exigencia de mujeres, desde su taller de costura que se aloja en la Penitenciaría Regional de Misiones. Hoy creó un mini imperio de la moda que expende a dos empresas, con el que además de ganar dinero reduce su condena a través de la figura de la redención establecida en el Código de Ejecución Penal